REFORZANDO LA DEMOCRACIA
Los movimientos de izquierda siempre tuvieron el gran problema de no poder conciliar entre sí, la aparición de una rama radical sembró una desagradable huella con el sello distintivo del terrorismo, un movimiento que trato de generar un cambio en las estructuras del gobierno mediante el temor, la destrucción y la violencia.
Sin embargo debemos reconocer que cosechamos esta tragedia como resultado de nuestra precaria cultura en donde el significado de democracia no es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo sino el poder de unos cuantos en el poder.
La democracia es el gobierno que protege al pueblo y no se vale de este para enriquecerse, ignorando sus problemas dejándolo en el desamparo la ignorancia, la explotación, el abuso y la discriminación.
La democracia es la representación de un gobierno justo en el cual los poderes de estado están al servicio de la nación dejándose de favoritismo , estos poderes están para proteger y/o defender a los mas débiles , estos poderes son los que marcan la operatividad y el desarrollo justo en todos los procesos económicos que conlleven al desarrollo nacional.
Sin embargo este sistema de gobierno ha tenido en nuestro país obstáculos muy difíciles de superar en el periodo de gobierno de cualquier presidente, estos problemas marcados con la corrupción, la intolerancia, el egoísmo, la envidia, indiferencia, e hipocresía han determinado que una verdadera democracia sea muy difícil de tener en nuestra patria, como resultado de nuestro bajo nivel educativo o en su defecto a costumbres enraizadas en nuestros antecedentes familiares o sociales.
Gracias a ello el terreno ha sido propicio para los movimientos que basan su ideología en la transformación del sistema de gobierno mediante la violencia, el enfrentamiento, la destrucción sin importar las consecuencias nefastas que principalmente primero asume el pueblo.
Aquellos subversivos que antes atemorizaron atacando a quien no estaba de acuerdo con ellos, se valieron de la democracia que tanto quisieron destruir para aprovechar los principios de DDHH para salvar su vida y sus intereses económicos-
Sin embargo ahora son defensores de la vida, del respeto a los DDHH, a la no implantación de actitudes dictatoriales a la no represión por las fuerzas del orden, criticando cada exceso.
Para ellos una turba con piedras está bien pero no está bien que los policías los repriman, ellos pueden atacar a quien sea y si es policía mejor, pero las fuerzas del orden si deben estar en la mira de si comenten algún exceso que atente contra los derechos humanos de quienes los atacan.
Sea cual fuera la ideología de estos movimientos radicales, ellos están en su derecho de pronunciarse libremente, pero no tienen derecho a valerse del infortunio e ignorancia del pueblo, para acercarlos a su ideología, esto se llama lucro, lucrar con la necesidades de un pueblo a través de sus autoridades, aprovechándose de las deficiencias del sistema democrático, pero valiéndose de él cuando lo necesitan.
Sera difícil enfrentar a estos movimientos radicales con una incipiente democracia, hasta el momento lo mas exequible que ha tenido el gobierno es mantener el principio de autoridad sin el cual el caos habría causado más desgracias que lamentar.
No se puede enfrentar a un pueblo absorbido por la ideología izquierdista de odio y resentimiento, mientras cada uno de los poderes de estado no refleje una operatividad razonable, eficaz, justa e imparcial.
No se podrá enfrentar la reaparición de los movimientos subversivos, mientras nuestra democracia siga reflejando excesos y superficialidad en sus procedimientos, con políticos enfrentados entre sí, con una burocracia soberbia que marca distancia con su verdadero rol de servir a la nación, con un estado que no obra con equidad o en todo caso con temor, en razón de los deberes que todos deben cumplir sin excepción.
Uno de los aspectos negativos para una verdadera democracia está en el incipiente desempeño de nuestro sistema judicial, donde el dinero o el poder de las influencias marcan e inclina la balanza de la justicia, en su defecto el peso de la ley solo cae en algunos, mientras otros se burlan de ella, toda injusticia trae una consecuencia muy aprovechada por los movimientos de izquierda.
Podemos hablar de que nada justifica la violencia popular de las masas enardecidas, desconfiadas y molestas por dejarlas en el desamparo por parte del gobierno o de sus autoridades, no podemos justificar actos vandálicos, pero hay un trasfondo más amplio en la coyuntura de estos pueblos, que no puede ser enfrentado solamente con el peso de ley.
Todo el caos que implican los conflictos sociales en cada una de la regiones tiene un origen de muchos años, en especial por la dejadez e ineficiencia del gobierno de Alejandro Toledo quien permitió todo abuso de las trasnacionales dejando a los pueblos del interior del país sumergidos en su pobreza, acrecentando la arbitrariedad, corrupción e inoperancia de las autoridades regionales, sin ningún tipo de control ni supervisión por parte del estado, incluyendo indemnizaciones a los terroristas y sus deudos haciéndoles ver como víctimas, ignorando a los damnificados por esta ola de violencia así como a los que los defendieron, por el contrario permitió e incentivo denuncias judiciales contra ellos.
Vemos así que gracias a esta actitud los movimientos subversivos pudieron resurgir pero con más fuerza, ya no mediante la intimidación sino aprovechando un sistema democrático que no funciona y no está cumpliendo con su misión de servir al pueblo.
A esto hay que añadirle la falta de ética y criterio de nuestros medios de comunicación, su falta de profesionalismo, su antipatía personal ha provocado el olvido de hechos que debieron mantenerse vivos pero con la verdad justa e imparcial.
En todos los conflictos existentes y por venir, el gobierno puede optar por el principio de autoridad manteniendo el orden sea como fuere, aplicando la ley , disponiendo de más efectivos policiales e incluso mediante la fuerza militar, pero no es suficiente, porque el verdadero problema seguirá allí latente, el cual esta mas allá de combatir violencia con más violencia.
Una labor difícil para el gobierno de Ollanta Humala mas que todo para su premier y las fuerza del orden que hasta el momento son los únicos que dan la cara, porque nuestro gobernante aprovecha esta democracia para justificar viajes que deberían ser realizados por otros representantes, una clara imagen negativa para la democracia haciéndola ver frívola ante las necesidades de su pueblo.
La solución está en la presencia del estado, en la persona de Ollanta Humala con sus ministros, con el compromiso directo de proyectos de inversión realistas, con protección al ecosistema, mediante contratos que antepongan los intereses nacionales a los extranjeros, es así como deberán acercarse al pueblo, empezando un dialogo que deberá conllevar mano dura para implantar el orden respetando la ley, pero a la vez con aquella mano amiga interesándose por sus problemas.
Ante todo necesitamos reforzar la democracia con el ejemplo, podemos empezar con el congreso dejando de lado antipatías políticas, plasmándolas en soluciones razonables que sean aprovechadas por un gobierno sin mirar el interés partidario.
Sofía F.