EL PRECIO DEL DEBER
Dar la cara en momentos de conflicto , es una de las tareas a las que ninguna autoridad desearía llegar, porque se convertirá en el punto de discusión , la crítica y el juzgamiento desde todos los ángulos, y si la fatalidad añade alguna pérdida humana , todos en general buscaran al culpable señalándolo con el dedo acusador.
El ministro Oscar Valdez muy cuestionado indicándolo como culpable del desencadenamiento de protestas populares, violencia, hasta pérdidas humanas.
En ese sentido es clara nuestra actitud mezquina e intolerante de no ponernos en el lugar de la gestión del ministro Valdez para ofrecer una crítica razonable y realista.
Tanto el periodismo como muchos políticos se fijan en la cantidad de muertos, o están midiendo el incremento de vandalismo, o de lo contrario están al acecho de hasta cuándo puede durar su gestión.
El Premier Valdez ahora nuevamente en el ojo de la tormenta, muchos piden su renuncia, lo culpan de los excesos, hasta hacen clara su responsabilidad en los sucesos que terminaron con la vida de varios peruanos, aunque también deberíamos incluir las bajas de nuestras fuerzas del orden por parte de los vándalos y sobre quienes nadie considera importante señalar, juzgar o condenar.
Nuevamente nuestro periodismo entra en un conflicto sin ninguna imparcialidad, simplemente cae en las artimañas de sendero, provocando desconfianza en nuestras autoridades.
Dejándonos de mojigaterías e hipocresías, el Sr. Valdez hizo lo que tenía que hacerse en momentos muy controversiales entre una población disgustada por la indiferencia de los últimos dos gobiernos precedentes al de Ollanta, conflictos que desde toda perspectiva iban a desencadenar sangre y violencia.
En tal panorama todo podía suceder, pero también debemos reconocer que las medidas son realizadas para salvar y proteger a una nación, prioridad sin contemplaciones o dudas, a fin de evitar una tragedia mayor.
Aunque muchos no quieran reconocerlo el trabajo del Sr. Valdez no ha sido fácil, mal haríamos en condenarlo por sucesos que la lógica daba por sentado podían ocurrir.
Si no tomamos un criterio con sensatez, podremos ver desfilar a muchos profesionales en esa cartera, teniendo preparadas nuestras flechas, observando cada detalle o error para poder criticar, una actitud nefasta e individualista .
Necesitamos una autoridad firme, con las agallas suficientes para poner orden, de nada nos sirve una autoridad flexible a los chantajes de los movimientos radicales insertados en toda protesta social.
Pero como toda estrategia en momentos de enfrentamiento tiene un precio muy alto para aquellos inocentes, es una realidad difícil de ignorar, o tratar de maquillarla con frases suaves, tal como quiso indicarlo Beto Ortiz rechazando el termino costo en los conflictos dados por Ollanta Humala, ante ello bien valdría despercudirse de un poco de hipocresía y aceptar los términos como son en realidad, duros pero ciertos.
Muchos no estarán de acuerdo con la labor del ministro Valdez , considerando los resultados de muertos y heridos en su haber, aunque si somos honestos teniendo en cuenta el grado de violencia a donde han llegado las protestas anti mineras , y todo el ensañamiento ideológico de los movimientos de izquierda atentando contra la estabilidad de las regiones, podríamos ser más justos en nuestras apreciaciones reconociendo todas las limitaciones de una situación fuera de control teñidas con un matiz ideológico aunque muchos traten de disfrazar.
La mano suave de Belaunde permitió la expansión de sendero Luminoso y toda su barbarie, en ese entonces una mano dura con algunas pérdidas o costos como quieran llamarlo bien nos hubiera librado de una desgracia sangrienta a nivel nacional, un cuadro de miles de muertos, es un detalle que no debemos olvidar.
Sofía
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