LEY
DEL SERVICIO CIVIL
UNA
PAPA CALIENTE
Cosas bien
pensadas bien acertadas
Nuevamente Ollanta
Humala a través de sus socios queriendo encontrar el punto para la gran transformación, fallan en la dirección
quedándose en la franja del enfrentamiento social, por una ley que aunque tenga
buenas intenciones, no es bien manejada
en los procedimientos, previniendo una series de discordias en nuestros burócratas,
muchos de ellos acostumbrados a vivir del estado, con autoridades incapaces de haber aportado
mejoras para su sector.
Sino comenzamos desde el
sistema , muy poco o nada podrá hacer esta ley, pero los cambios deben
ser manejados con inteligencia y mucho criterio dejando de
lado caprichos ideológicos, un punto importante es la saturación burocrática partidaria
de los gobiernos de turno, en toda empresa los recursos humanos van en función
de las necesidades según metas y objetivos, en la administración pública
es al revés se buscan metas que satisfagan la cantidad de puestos
partidarios y en este contexto comienzan los canales innecesarios en
la organización por donde ingresa la corrupción y el desorden.
El sistema tiene que cambiar pero con un firme
propósito del gobierno de abandonar la política de puestos burocráticos, los
bolsillos del pueblo no deben servir para devolver favores políticos, para que
un buen sistema funcione se necesita racionalización de los recursos humanos.
Es un hecho
que la administración pública es un caos, personal ineficiente, sueldos desnivelados, corrupción,
coimas, etc., cualquier peruano con solo haber entrado a efectuar algún trámite
ha podido constatarlo, nos hemos acostumbrado a tal punto que esta ley del servicio civil corre el riesgo de ser el cuadro trágico al estilo la parada,
al estilo Susana villarán.
De allí que
nuestro querido gobernante sus
secuaces y socios debieron optar por una
reorganización bien analizada paso a
paso , no como está sucediendo al porrazo , al champaso , cortando caminos negligentemente sin ninguna previsión.
Queriendo
quedar bien con todos al final Ollanta se pone una papa caliente entre las
manos sabiendo la antipatía y
resentimiento no solo de sus ex socios
izquierdistas que están al acecho de la mínima caída o error, sino de toda la
gama de enemigos en su haber gracias a sus indecisiones, y falta de liderazgo.
Este es el
precio de llegar al poder con múltiples planes de gobierno uno satisfaciendo a
cada socio, todos contradiciéndose entre sí, al final el resultado es la improvisación sin dirección
alguna.
El gobierno
de Ollanta debe dejarse de experimentar,
no seguir criticando el pasado, sino aprender lo bueno, escuchar, decidir siendo honestos
consigo mismos y con el país.
Sofía
Flores.
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