jueves, 4 de julio de 2013

LEY DEL SERVICIO CIVIL


LEY DEL SERVICIO CIVIL

UNA PAPA CALIENTE

Cosas bien pensadas bien acertadas

 

Nuevamente Ollanta Humala a través de sus socios queriendo encontrar el punto  para la gran transformación, fallan en la dirección quedándose en la franja del enfrentamiento social, por una ley que aunque tenga buenas intenciones,  no es bien manejada en los procedimientos, previniendo una series de discordias en nuestros burócratas, muchos de ellos acostumbrados a vivir del estado,  con autoridades incapaces de haber aportado mejoras para su sector.





Sino comenzamos desde el sistema , muy poco o  nada podrá hacer esta ley, pero los cambios deben ser manejados con inteligencia y mucho criterio dejando de lado caprichos ideológicos, un punto importante es la saturación burocrática partidaria de los gobiernos de turno, en toda empresa los recursos humanos van en función de las necesidades según metas y objetivos, en la administración pública es al revés se buscan metas que satisfagan la cantidad de puestos partidarios  y en este contexto comienzan los canales innecesarios en la organización por donde ingresa la corrupción  y el desorden.

El sistema tiene que cambiar pero con un firme propósito del gobierno de abandonar la política de puestos burocráticos, los bolsillos del pueblo no deben servir para devolver favores políticos, para que un buen sistema funcione se necesita racionalización de los recursos humanos. 

 
 
Es un hecho que la administración pública es un caos, personal  ineficiente, sueldos desnivelados, corrupción, coimas, etc., cualquier peruano con solo haber entrado a efectuar algún trámite ha podido constatarlo, nos hemos acostumbrado a tal punto que  esta ley del servicio civil corre el riesgo  de ser el cuadro trágico al estilo la parada, al estilo Susana villarán.
 

De allí que  nuestro querido gobernante sus secuaces  y socios debieron optar por una reorganización  bien analizada paso a paso , no como está sucediendo al porrazo , al champaso , cortando caminos  negligentemente sin ninguna previsión.
 

Queriendo quedar bien con todos al final Ollanta se pone una papa caliente entre las manos  sabiendo la antipatía y resentimiento no solo  de sus ex socios izquierdistas que están al acecho de la mínima caída o error, sino de toda la gama de enemigos en su haber gracias a sus indecisiones,  y falta de liderazgo.

Este es el precio de llegar al poder con múltiples planes de gobierno uno satisfaciendo a cada socio, todos contradiciéndose entre sí, al final  el resultado es la improvisación sin dirección alguna.

El gobierno de Ollanta  debe dejarse de experimentar, no seguir criticando el pasado, sino aprender  lo bueno, escuchar, decidir siendo honestos consigo mismos y con el país.

Sofía Flores.

 

 

 

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