martes, 22 de mayo de 2012

LA INDIGNIDAD DEL TRABAJADOR PERUANO
Plusvalía:
Valor que el trabajo no pagado del obrero asalariado
creado por encima del valor de su fuerza de trabajo
y del que se apropia gratuitamente el capitalista.


Otro de los pilares contemplados en el plan de gobierno u hoja de ruta de Ollanta Humala , fue mejorar la situación laboral de los trabajadores,  se recalco la necesidad de no permitir el abuso de las services  y de toda índole que atentara la dignidad del trabajador ,  promesas  que nuestro gobierno  aún no ha podido solucionar, aun cuando tenemos una bancada de líderes que siempre se caracterizaron por incentivar en las masas  sociales los constantes abusos y explotación de la clase empresarial, sin embargo no necesitamos de cuadros estadísticos para demostrar que es muy poco o nada lo que se está haciendo para dar protección a la gran cantidad de peruanos que laboran  sin beneficios , jornadas impagas de más de 8 horas, explotación , abuso  e intimidación sicológica, es decir  tanto el estado como los denominados protectores de la democracia en nuestro congreso  han mostrado indiferencia  ante muchos empresarios que obran al margen de la ley,  o de lo contrario protegen intereses personales.
Mientras tanto , considerando la escasez de empleo y los problemas socioeconómicos de nuestro país, vemos a una masa laboral cuyo gran porcentaje tiene que someterse al abuso de pequeños y grandes empresarios, es una realidad que la mayoría de nuestra población económicamente activa pertenece a jóvenes que ante la necesidad  no les queda otra alternativa que entrar en los canales de corrupción y abuso laboral,  aceptando jornadas de trabajo de 13 a 14 horas,  muchos de ellos sin beneficios sociales , sin el respeto a su tiempo por refrigerio, sin oportunidad para estudiar, expuestos a riesgos , haciéndolos trabajar como maquinas abusando de su fuerza juvenil,  para después deshacerse de ellos cuando ya no les sirven.
Empresarios que bajo la modalidad de practicantes, aprovechan a los jóvenes para darles responsabilidades especificas como cualquier trabajador, en todo caso la naturaleza del trabajo de prácticas pre profesionales ha perdido su esencia,  con un bajo sueldo muchos empresarios se ahorran gastos de planilla  y hasta se eliminan trabajadores estables.
El ministerio de trabajo , un ente burocrático  e indiferente no ha sido capaz de implementar un adecuado sistema de supervisión laboral , por el contrario su personal que labora gracias a nuestras contribuciones,  cae en la corrupción , para no obrar con justicia en el debido control al conglomerado de empresas que abusan de la dignidad del trabajador , ellos que deberían ser los primeros en investigar, supervisar  y controlar  esta explotación , son fácilmente presa de la corrupción, coimas  o chantajes, vemos así  un ministerio que dice ser lo que no es ,  un organismo dedicado a defender al trabajador.
Es inadmisible que estando en pleno siglo XXI  con leyes  y  asociaciones de DDHH , se permita al situación caótica de muchos peruanos que laboran sin beneficios, sin día de descanso , con jornadas de 12, 13 a 14 horas , ganando menos del  ingreso mínimo vital, esto aun existe, lo tenemos a nuestro alrededor  y ningún congresista  ha tomado  interés al respecto, peor aún nuestros líderes radicales del partido de Gana Perú  que tanto pregonaron la explotación al trabajador, ahora se hacen de la vista gorda,  tal parece que el fenómeno llamado “plusvalía” seguirá latente en la sociedad peruana.
En este aspecto es muy importante nuestra cultura representada en los principios que tanta falta nos hacen, porque si todos obráramos conscientemente no habría necesidad de estar sujeto a controles o fiscalizaciones,  si desde el nivel superior hasta el inferior cumplieran con las reglas establecidas y con la ley,  añadiéndole un porcentaje de sensibilidad social, sería más consecuente la relación entre empresarios y trabajadores.
Pero estamos en el Perú, el camino a transformar nuestra conciencia impregnándola de principios es todavía  una utopía, no obstante es un deber de nuestro estado proteger la integridad del trabajador, no solo se trata de permitir las asociaciones y/o sindicatos, bien sabemos  que  muchos de ellos guiados por ideologías políticas no han permitido un equilibrio de los interés de la empresa con los trabajadores , hasta la fecha solo se ha visto en ellos intransigencia e  incapacidad para una  adecuada y razonable conciliación.
Mientras tanto  es palpable el descontento laboral a nivel nacional,  paros, protestas, mal incentivadas por líderes políticos, mientras el  más perjudicado es el trabajador con menos recursos  quienes  junto con sus familias, van acrecentando el problema social, dándoles más aliciente a los movimientos subversivos.
Asimismo el Perú pierde en su avance hacia el desarrollo y ganan  aquellos inversionistas extranjeros porque ven en nuestro país un mercado fácil de explotar sin ninguna objeción ni control por parte del estado ni de nuestro congreso  en donde solo se oyen voces de críticas  y enfrentamientos, obviando también aquella voz que calladamente labora  con temor y sin dignidad.

Sofía



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