HONESTIDAD
O INCERTIDUMBRE
Por Sofía Flores
“A veces, el
silencio es la peor mentira”.
Miguel de Unamuno
Cómodamente
sentado en el brillo de un sillón presidencial, Ollanta Humala hace un
intermedio de su continuo deshojar pensando, ¿lo hago o no lo hago?,¿ lo digo o
no lo digo?, y si no es lo que digo, ¿Qué digo?, mientras el gobierno también
titubea entre los políticos haciendo
números en sus lustrosas carteras, como añadirse más, o simplemente seguir
indiferente ante los reales problemas de la nación.
Después de
los penosos años de la recuperación nacional como consecuencia del terrorismo,
un vez estabilizado el país como sucede en toda democracia plagada de
burócratas hurgando como sacar provecho a las arcas nacionales, Alejandro
Toledo llego a sentarse sobre un sillón, pacificado y una economía reinsertada
internacionalmente , su gobierno tuvo el sello cantinflesco de la mentira
perdida entre el léxico alargado de sus palabras , mientras indultaba e
indemnizaba a los criminales terroristas ,nos enredó con el cuento de la
democracia recuperada, mintió, miente y sigue mintiendo, Alan García después de mandarnos a la
bancarrota, se le volvió a sentar en el
sillón presidencial, pero esta vez su
sello fue la indiferencia e ingratitud ,mientras indultaba o conmutaba las
penas de sentenciados para darles la oportunidad en su reinserción a la
sociedad, mantenía preso al gobernante
que salvo al país de su desastroso primer gobierno, con todo el floreo de sus
liderazgo aprista, le falto valor para hacer justicia al hombre que dio cara al
conflicto dejado y a quien hoy la justicia y todos los moralistas políticos, se
encargaron de condenar , Fujimori al final de cuentas es el elegido para desembocar toda la
inmoralidad de nuestros gobiernos democráticos y sus representantes , los
políticos inmorales necesitaban una
cabeza , un reo ,un hombre en quien ensañarse,
para regresar a sus cargos acostumbrados y seguir con la cultura
corrupta de nuestra democracia , ahora insertada en el gobierno de Ollanta.
Ollanta no
gobierna, tampoco lo hace su esposa Nadine, ambos cumplen un rol especifico y
manipulador, el silencio con la ambigüedad de Ollanta y el accionar misionero de Nadine, concediendo dadivas por caridad,
bajo un disfraz de bondad, para llegar al corazón de la gente y no dejarles
pensar ni razonar.
Ollanta
sigue los pasos de su ahora socio Toledo, con las eternas frases, “vamos a hacer, lo estoy viendo,
estoy estudiando, seguiré, veré...” y cuanto más adjetivos dubitativos existan,
en todo caso la mecedora es la estrategia para mantener al pueblo ignorado.
No se
atreve a hablar concretamente de sus planes
económicos, sin tener el colchón de socios negociados primero, aquí la
ayuda de Perú Posible es crucial porque en esta bancada son escasos los
parlamentarios con cierto grado de moralidad, para los demás es fácil
cantinflear , negociar y hasta mentir.
No se
atreve a decir la candidatura de su esposa, hasta no definir o preparar su
camino a la presidencia con ayuda del congreso.
Tal como lo
hicieron Toledo y Alan García, Ollanta
aun siendo militar de carrera tiene temor a decir la verdad, a ser justo con la historia y con el país,
el cual debería ser reflejado en el
indulto hacia el ex presidente Fujimori.
Ollanta
bajo su naturaleza castrense conoce y puede entender la situación de un
gobernante en tiempos de conflicto armado, en toda contienda se resquebrajan
los principios y solo hay un cuestión de honor, salvar la vida.
Mientras
Ollanta siga con su posición cómoda de obviar dificultades, estas crecerán generando enfrentamiento entre peruanos, preocupando
los intereses nacionales, generando
desconfianza en el sector empresarial y/o internacional, denigrando así la situación del país.
Ollanta
tiene claro dos panoramas de quien es su gran admirador, el chavismo y el
velazquismo, haciendo formulas o queriendo
cambiar mitos sobre la funcionalidad del estado en su rol empresarial ,
mas allá de un mito, hay realidades en
nuestro país, que nos impiden compararnos con otros países o gobiernos , no se trata de enfrentarnos a mitos sino a la
verdad, el chavismo y velazquismo fracasaron ,porque la solución no es
espolvorear caridad , un país no solo se maneja con planes sociales , o buenas intenciones,
se maneja con el cerebro de sus gobernantes para generar productividad y desarrollo.
Ollanta
debe definir la dirección de su gobierno, las suspicacias e incertidumbres, son
malos consejeros para la nación, en especial para aquellos peruanos que
confiaron en su sello de campaña
“honestidad para hacer la diferencia”
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